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Reflexión
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Anti-Capitalismo
Anticolonialismo
Anti-Heteropatriarcado
Las Centinelas de los Tamarindos
AN Original
2021-05-07
Por Rubén Lagares Castelo

El tamarindo (tamarindus indica) es un árbol típico de Mozambique. He escogido este árbol porque guarda afinidad con el tema a tratar (en La Confesión de La Leona, Couto,M.) y como ente vivo que represente metafóricamente las alternativas de vida propuestas por las valientes mujeres que pueblan este diverso y rico territorio. 

En un solo tamarindo confluyen una serie de características que pueden permitirnos comprender las claves teóricas que enraízan firmemente la concepción vital feminista alternativa al modelo de pensamiento occidental opresor.

Para asegurar un crecimiento vigoroso necesita de un sustrato base que subsane la arrogancia e indolencia del cientifismo y conocimiento occidental; los fracasos del modelo de pensamiento europeo (democracia liberal y derechos humanos) y trascienda las líneas abisales que acotan un mundo idealizado entre seres y no seres (modelo colonial).

Las epistemologías del Sur (Boaventura de Sousa Santos) suponen así el sustrato base, que será enriquecido con la aportación feminista, clave, para completar un sustrato rico y variado que permita crecer armónicamente al tamarindo en un clima de justicia social, cognitiva y sexual.

Pero para que se terminen produciendo estas magníficas condiciones han de tener lugar una serie de interacciones y/o procedimientos, caracterizados por diálogos horizontales y solidarios, que posibiliten el intercambio de nutrientes, entendidos como conocimientos, sobre ese sustrato teórico para que finalmente puedan cristalizar los frutos a través de la formulación de alternativas.

Así, ha de producirse una identificación de aquello que fue suprimido o silenciado (sociología de las ausencias); ha de afrontarse la victimización y reconocer capacidades colectivas y alternativas que existen (sociología de las emergencias); ha de buscarse la coproducción de saberes alternativos (ecología de los saberes); ha de verse positivamente la ambigüedad y la incerteza presentes en los intercambios culturales y sus resultados (traducción intercultural) y han de aplicarse los conocimientos de forma creativa e imaginativa (artesanía de las prácticas).

Pero ha de producirse también una “enmienda” del sesgo sexista profunda y profusamente presente en los sustratos de origen occidental, que termine por aportar el equilibrio necesario entre las relaciones de poder entre mujeres y hombres.

Por eso las mujeres se activan como centinelas de ideas y experiencias socioeconómicas que subvierten estas relaciones de poder, poniendo en valor la productividad de su trabajo más allá de la visión colonialista y capitalista, eliminando con ello la división entre trabajo productivo y reproductivo para trascender así las líneas abisales (Santos) impuestas por el modelo imperante.

Por eso defienden un modelo alternativo alejado del antropocentrismo reinante que permita descolonizar un pensamiento que solo busca la mercantilización de la naturaleza, entendiendo ésta como todo aquello que carece de plenitud humana, es decir, que no tiene dignidad ontológica para considerarla de valor más allá del puramente monetario.

Asentadas desde este sustrato el tamarindo puede crecer y dar sombra. La sombra del tamarindo es tan importante como otras cualidades del árbol. Las centinelas saben que bajo su cobijo y protección el Sol no abrasa, saben que retiene la humedad…pero también guardan otros saberes, como la observación atenta/comunicación con la naturaleza, pueden escuchar el trino de los pájaros y se reúnen bajo su copa para cantar, danzar y celebrar actos colectivos (consejos y rituales) que unen a la comunidad reforzando sus capacidades.

Así pues, el reconocimiento de ese saber intangible de naturaleza feminista, simbolizado por la sombra del tamarindo, ha desarrollado nuevas perspectivas que plantean alternativas concretas al modelo capitalista, que traten de redimensionar las economías hacia el autoabastecimiento (economías campesinas, familiares y costeras)…otras tratan de favorecer la solidaridad económica (monedas sociales, mercados de intercambio…) para facilitar el acceso democrático a los bienes que redunde en un beneficio para tod@s...en definitiva, alternativas que visibilicen la “violencia epistémica de la monocultura capitalista” (Cunha, T. y Casimiro, I.) que permitan aflorar las relaciones que permanecían latentes, disolviendo líneas abisales, y valorar su importancia para la consecución de un avance alternativo justo para tod@s.

Las centinelas saben que para que el tamarindo crezca, para avanzar, es necesario terminar con el modelo extractivista que solo espera rendimientos económicos cortoplacistas basados en la extracción intensiva de todo tipo de recursos. Este es un modelo que solo considera la provisión de frutos del tamarindo, al cual, pasado un tiempo sometido a una intensa explotación, empezaría a mostrar síntomas de agotamiento que acabaría por significar su talado para la venta de su madera, dejando así un vacío irreparable tanto para el propio espacio que vegetaba el tamarindo, como para las personas y otros seres que en él se cobijaban. Termino con un tiempo verbal pretérito puesto que este modelo pone en riesgo de extinción severo modos de vida, conocimientos y tecnologías asociados a este árbol, entendiendo que su desaparición conllevaría otras extinciones aparejadas.   

Las centinelas proponen romper este modelo continuista colonial en el que las riquezas fluyen hacia las metrópolis y el empobrecimiento y sobreexplotación de cuerpos (a través del trabajo) y territorios se estancan y enquistan en las colonias. Son centinelas instruidas y armadas con conocimientos y experiencias quienes cuidan y riegan desde la humildad el tamarindo, quienes relatan sus sufrimientos y luchas, quienes saben que el tamarindo es algo más que frutos y madera….

En el territorio mozambiqueño (Cabo Delgado) la industria minera personifica este modelo en el que las mujeres y niñas son deliberadamente despojadas de su dignidad y felicidad a través de diversas formas que las centinelas han identificado, permitiendo así detectar cada uno de los problemas producidos en cada contexto específico. Un diagnóstico en el que concurren la usurpación de sus tierras y deslocalización forzada de sus habitantes; violaciones sexuales, prostitución y propagación de enfermedades venéreas; escasa participación de las mujeres en la toma de decisiones e iniciativas productivas de actividades extractivas; acentuación de la división sexual del trabajo y reinvención de normas culturales que impiden el acceso a participar en la vida económica (comercio dominado por hombres); militarización progresiva de las zonas con industria minera (violencia e intimidación, miedo…).

En este marasmo contextual emergen las centinelas para organizarse, reinventarse, resistir y compartir conocimientos y experiencias porque han aprendido que no puede separarse la vida de la economía, ni la emancipación individual de la colectiva. El Fórum Mulher, la Red WoMin, Justiçia Ambiental…posibilitan el intercambio y el diálogo entre centinelas conectando los tamarindos para vertebrar acciones conjuntas (bosquetes) que eviten su aislamiento. En virtud de este intercambio/conexión es posible resquebrajar las líneas abisales impuestas proveyendo iniciativas que solucionen los problemas identificados. Así, en Cabo Delgado ha de responderse a la enajenación de la tierra y a la violencia a la que son sometidas las mujeres, cuestión esta que, pese a la sensibilidad existente, no hay propuestas concretas al respecto, ni de protección, ni de transformación cultural, por lo que aún queda mucho por hacer para romper ese tabú (línea abisal).

Sin embargo, la formación de esas redes de colaboración aportan esperanzas y posibilidades para lograr que finalmente se multipliquen los tamarindos y las centinelas a su cuidado, dando lugar a un territorio realmente equilibrado y justo para todos los seres en él presentes…


Rubén Lagares Castelo. Técnico Superior Forestal, naturalista y Guía de baños de bosque certificado por el Forest Theraphy Institute (F.T.I.). Estudiante de Geografía en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).