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Las kellys llaman a la primera huelga de camareras de piso en Baleares
Kaos en la Red
2019-07-27
Por Patricia Reguero

En la jerarquía de un hotel, todos están por encima de las camareras de piso, y todos pueden entrar a una habitación a buscar fallos a su trabajo


Camareras de piso de Ibiza y Formentera han decidido en una asamblea celebrada este lunes convocar una huelga de dos días en agosto. Piden regular la carga de trabajo de manera urgente para evitar riesgos innecesarios para las 6.000 trabajadoras empleadas en este sector en estas islas.

Las camareras de piso de Ibiza y Formentera serán llamadas a una huelga de dos días en agosto. Así lo decidieron en asamblea este lunes un centenar de mujeres, que se encontraron en el parque de la Paz de Vila, en Ibiza, convocadas por la Asociación de Kellys de esta isla.
La fecha aún está por decidir, aunque la presidenta de la Asociación de Kellys de Ibiza indica que están barajando varias opciones en función de las entradas y salidas de agosto. Lo hacen porque aseguran que su jornada laboral “no se puede soportar” y están cansadas también de que no las escuchen.

“Nuestras reclamaciones son las mismas desde hace años, pero lo que más prisa nos corre es que regulen la carga de trabajo”, explica a El Salto Milagros Carreño, presidenta de la Asociación de Kellys de Ibiza. Carreño explica que no se ha convocado ninguna otra huelga de camareras de piso en las islas —aunque sí se han convocado en el sector más amplio de la hostelería—. Tienen precedentes y motivos para la esperanza: en Bilbao, donde una huelga en varios hoteles finalizó con una subida salarial del 48%.

La reivindicación en las islas, sin embargo, no es salarial. Se limitan a pedir una carga de trabajo razonable. Pese a que la regulación de la carga de trabajo es un imperativo legal, las kellys aseguran que con sus puestos se hace la vista gorda sin que nadie reaccione. “Está regulado, pero lo tienen que pedir los delegados de empresa, que o bien son amigos de los directores, o no se atreven… No hay nadie que dé la cara por nosotras”.

Carreño asegura que han tenido reuniones “con todo el mundo” sin que esto se haya traducido en mejoras para las trabajadoras. “Solo pedimos que nos quiten carga de trabajo, no les estamos pidiendo nada del otro mundo, pero nadie mueve un dedo por ayudarnos”, dice esta mujer de 54 años, que lleva 30 trabajando como camarera de piso. “Cuando empecé no solo era joven y más fuerte, sino que hacía 16 habitaciones… ahora hago 22”, explica.

Carreño impulsó la asociación de kellys de la isla cuando, en 2017, vio cómo Kellys Unión Baleares —que apoya la convocatoria de huelga— convocaba concentraciones de apoyo a las camareras de piso, pero nadie lo hacía en Ibiza. Entonces, pidió un permiso y se organizó una concentración. Se juntaron seis kellys en el parque de la Paz de Vila. Hoy son unas 500.

Será CGT Ibiza y Formentera quien que convoquen la huelga oficialmente, siguiendo el mandato de las kellys. “Lo que piden es que se cumpla la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, están hartas de que les tomen el pelo”, dice su secretario general, que también asistió a la asamblea del lunes. Una de las claves, explica, es que se cumpla con el requisito de hacer un estudio ergonómico y un test psicosocial de las condiciones de trabajo de las camareras de piso. El test psicosocial, remarca, es importante porque no se trata solo de estar sometidas a movimiento repetitivos y sobreesfuerzos durante toda su jornada, sino que además lo hacen bajo mucha presión. “Es uno de los sectores donde se toman más ansiolíticos, bien relajantes musculares o para calmar la ansiedad”, explica. De hecho, un estudio de CC OO determinó que la precarización de este sector está directamente relacionada con el mayor consumo de fármacos entre sus trabajadoras.

Además, recuerda que es obligación de los empresarios estar actualizados tecnológicamente para prevenir riesgos específicos de cada profesión: “Hay camas automatizadas que se pueden elevar con un pedal y carros con tracción mecánica que ayudarán a disminuir los riesgos”.

Sobre qué seguimiento puede tener esta huelga sin precedentes a la que están convocadas las 6.000 camareras de piso que, según CGT, hay en Formentera e Ibiza, es prudente: “Estos factores pueden frenar la participación, pero el sector está tan quemado que la respuesta puede ser sorprendente”, dice. Entre los factores está el hecho de que la mayoría de la camareras de piso son fijas-discontinuas, es decir, trabajan por temporadas: “Necesitan 180 días trabajados para tener ayudas, y los empresarios amenazan con esto”.

“TERMINAMOS ROTAS”

“Desde la punta de los dedos de los pies hasta los pelos de la cabeza” es la respuesta de Violeta H. T. a la pregunta “¿qué te duele cuando termina tu jornada laboral?”. Como Milagros, lleva 30 años limpiando habitaciones. En este momento, hace 68 camas cada día y limpia 17 apartamentos con sus respectivas cocinas, ventanas y mamparas de ducha.Esta experimentada camarera explica que este trabajo no se hace en las ocho horas que dura su jornada, sino en unas cinco o seis, ya que antes trabajan limpiando zonas comunes y preparando el material que necesitan antes de subir a las plantas. Las salidas de clientes (clientes que dejan la habitación, que debe quedar preparada para el siguiente) le suponen una media hora de trabajo, y hace cuatro al día. Le quedan tres horas para hacer las 13 habitaciones restantes.

“La mayoría de los hoteles trabajan por objetivos, entonces presionan y presionan, y te sientes presionada por todos lados, porque todo el mundo entra a una habitación para intentar sacarte fallos”. Los fallos pueden ser el haber dejado una huella en un cristal o un objeto debajo de la cama, y puede ir a la caza de fallos la gobernanta, supervisora, el subdirector, el coordinador de calidad, el director, enumera Violeta. “Todo el mundo está por encima de ti y cualquier puede ir a señalarte un fallo”.

Ella desayuna con paracetamol y toma también a diario medicación para la ansiedad. “Me genera muchísima ansiedad empezar la jornada y saber que ya vas de culo”, explica. Tampoco ayuda a calmar sus nervios el pensar en su jubilación. Violeta trabaja siete meses al año y se siente “afortunada”, porque hay hoteles donde la temporada es de tres o cuatro meses. “Para tener cotizados 15 años tengo que trabajar treinta”, resume.

“Tenemos miedo, pero con que vayamos treinta a la huelga ya me parecerá un éxito”, explica. Ella la secundará. “Mi vecina tiene 65 años y el año pasado hizo su última temporada: las manos las tiene que ni te cuento; los pies, horrible; la espalda, tremenda; el cuello, los manguitos de los hombros… terminamos tan sumamente rotas que no es justo”.

https://www.elsaltodiario.com/laboral/kellys-primera-huelga-camareras-piso-baleares-ibiza



Contenido Original por Kaos en la Red


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